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martes, 15 de diciembre de 2015

Wine Up Tour, la nueva experiencia enológica

Decían los antiguos griegos que el vino era el néctar de los dioses. En el Antiguo Egipto esta bebida divina era de uso exclusivo  para el Faraón y su corte. De vino baño la costa Mediterránea el ejército de Alejandro Magno asentando el consumo del caldo de la uva entre las diferentes culturas. Pero fue en Italia, en la antigua Roma, donde el vino ganó la máxima notoriedad y la distinción de la que goza en la actualidad.

El mundo del vino, además de sabroso, es amplio y complejo. Zambullirse en él puede suponer toda una aventura de texturas y sabores que te invitan a viajar por diferentes tierras.

En España, la cultura y el negocio del vino se ha convertido en una importante fuente de riqueza para muchas familias. Ya son muchas las regiones que experimentan con las uvas adquiridas en su propia tierra, comercializando nuevos caldos con los que enriquecer nuestra dieta.

Pese a nunca haber sido una férrea amante del vino, me pareció muy interesante poder conocer un poco más la historia y el presente de esta bebida con tanta historia y tan presente aún en nuestras vidas. Y, cuestiones del destino, junto a mi interés apareció el anuncio de una de las paradas que Wine Up Tour tenía programado hacer en Asturias este año, concretamente en Oviedo y, sin duda, fue una aventura divertida e inolvidable.

Wine Up Tour es una apuesta cultural y enogastronómica diseñada en el año 2010 por Joaquín Parra, profesional del mundo del vino desde 1998 y dedicado en la actualidad al asesoramiento comercial y marketing.

La experiencia del tour, diseñado en colaboración con bodegas singulares de toda España, está orientada a guiar al participante de forma didáctica, en las características de seis caldos diferentes, conociendo los diferentes sistemas de elaboración, los tipos de suelo, variedades, plantación y peculiaridades de las bodegas participantes. Todo ello, unido a una clase magistral y puesta en práctica in situ para aprender a saborear cada uno de los vinos y aprendiendo más de ellos desde su color, textura , olor y sabor.  Algo que para un gran amante o experto en vino puede ser de los más habitual, pero para los menos familiarizados con los caldos de la uva se convierte en una auténtica aventura de color y sabor.

El tour comienza en la parte más occidental de nuestro país. En Galicia. Concretamente en las Rías Baixas. El toque cítrico del D.O. Santiago Roma Albariño (Selección 2014) estalla en la boca bañándola de frescura, una sensación que seguirían los dos espumosos blancos, Vilarnau Brut Nature Gran Reserva (D.O. Cava) y el Gran Cueva Brut Nature, un gran reserva Chardonnay con D.O. de La Mancha, de las Bodegas Verum de Tomelloso cuyo aroma ya delataba el sabor que nos dejarían sus pequeñas burbujas.

Tras los caldos blancos, dimos paso a los tintos, de mayor textura y un  sabor más intenso.De éstos, el que logró sorprender y enganchar a su sabor a todos los comensales fue el Conde Valdemar Gran Reserva 2007, un vino de una de las bodegas con más prestigio de La Rioja, perfecto para acompañar las diferentes carnes con las que, en esta ocasión, se completaba la cata.

Y, al igual que acostumbraban hacer en la antigua Roma, también en esta ocasión finalizamos la experiencia culinaria de la mano del caldo de uva, pero esta vez no como vino, sino como aguardiente de las bodegas y viñedos Verum que sólo fueron capaces de terminar algunos valientes.




martes, 13 de octubre de 2015

De compras y tapas por Ávila, la ciudad amurallada


La zona amurallada de Ávila acoge un área comercial tradicional en la que una selección de establecimientos de moda y complementos se alterna con estupendos bares y restaurantes para el descanso y el tapeo.

Aunque mi visita fue más cultural, también hubo tiempo para mirar algún escaparate, para zambullirme en las creaciones de jóvenes emprendedores y para deleitar el paladar con las gastronomía abulense.

Tomando como referencia la plaza de la Catedral, a su lado derecho se abre una calle llena de pequeños establecimientos de moda y complementos  en donde, no solo parecen competir en estilos y tendencias, sino también en la originalidad de sus decoraciones interiores y escaparates. 

Desde el glamour y la frescura de Pepa Pink, ayudada por las coloridas regaderas que visten su fachada principal, hasta el escaparate urbano de Flamingo, pasando por Mis Zaleitos, "la tienda más bonita" según reza en las pizarras que decoran su escaparate exterior. Un ambiente que te invita a relajarte, a llenarte de buenas sensaciones y a sonreir.




Si aún no habéis desayunado o es la hora de la merienda, debéis hacer una parada en La Flor de Castilla, al otro lado de la plaza de la Catedral. Flanqueada por mesones y tiendas de marcas nacionales e internacionales, esta confitería pertenece a una de las cadenas locales con más prestigio y renombre. 

Con un siglo y medio de vida de lo más dulce, identificado por su producto estrella, las yemas, este negocio que nació como una confetería artesanal, ha ido incorporando otros productos de alta gama, fruto, también, de su insistiente apuesta por la calidad y por las nuevas tecnologías. Es por ello que hoy puedes deleitarte con un exquisito menú coronado con los dulces de siempre y realizados con la técnica más tradicional, sello identificativo de la casa.


Pero si lo que más se os apetece antes de sentaros a la mesa de un buen restaurante, es disfrutar de las tapas, la ciudad amurallada de Ávila ofrece un amplio abanico de locales donde podéis tomar un buen aperitivo.  Uno de nuestros favoritos es el mesón Gredos. Muy próximo a la plaza del Ayuntamiento, este pequeño local en el que parece no haber pasado el tiempo, te ofrece una gran variedad de tapas. Desde las tradicionales patatas revolconas hasta los pinchos más elaborados donde el chocolate se funde con el jamón, o donde los frutos secos visten, bañados en una mermelada de frutos rojos, en una loncha de queso de cabra. Sabores que, sin lugar a dudas, llegan a sosprenderte.

Ávila, como muchas otras ciudades de Castilla, es tierra de tapas y, por ello, son muchos los locales que te ofrecen una gran variedad de tapas para acompañar a tu consumición. No sin ello dejar de servirte raciones de mayor tamaño con las que puedes saciar el apetito si prefieres la variedad de sabores a un buen chuletón. En cuestión de tapas y de decoración, me quedo con Revolutum, enfrente del Mercado Chico. De nuevo aquí, la decoración exterior invita a acceder a un local dinámico, lleno de vida y divertido.



Junto con regaderas, pizarras y marcos de madera de colores, la oferta gastronómica mezcla la cocina tradicional con la innovación. Es el mejor reflejo del esfuerzo que realiza su joven equipo para reinventarse. Y lo consiguen! Como consejo, os recomendaría pedir cualquiera de sus hamburguesas o, si preferís algo más novedoso, no dejéis de probar la taglatielle de pollo al curry y calabacín.

Son muchos y muy buenos los mesones, restaurantes y bares que te ofrecen un menú tradicional. Es nuestra asignatura pendiente, porque con tan solo tres días y más centrados en conocer el patrimonio artístico y cultural de la ciudad no da tiempo a mucho más. Pero siempre hay que dejar algo para regresar, ¿no creéis?